Fesprosa, la Red Universitaria de Ambiente y
Salud/Médicos de Pueblos Fumigados, la organización Naturaleza de
Derechos y el Colectivo Sanitario Andrés Carrasco iniciaron una
colecta de firmas de adhesión a una nota que elevarán la semana que viene a los
ministros de Salud de Salta, Juan José Esteban, y Buenos
Aires, Nicolas Kreplak, pidiéndoles que se “retire el suplemento
nutricional para desnutridos a base de soja”. El insumo fue “testeado”
en niños y niñas del Pueblo Wichí que padecen la desnutrición y residen en
jurisdicción del municipio de Santa Victoria Este.
Los especialistas de la salud y el ambiente recordaron que
el Ministerio de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires aprobó
“recientemente un supuesto alimento llamado Bloque Nutricional para
combatir la desnutrición infantil" que distribuye
"con formato de magdalena (muffin) que es un panificado a base de
soja”. Afirmaron que luego de “esta aprobación” el gobierno salteño
“hizo un ensayo suministrando este producto a 30 niños wichis categorizados
como desnutridos, del poblado de Alto Sierra en Santa Victoria Este”.
Recordaron a los titulares de las carteras sanitarias que esta es la
población infantil de mayor vulnerabilidad del país y que también registra las
más altas tasas de mortalidad infantil, “situación generada por la desposesión
de sus territorios apropiados por empresarios del agronegocio para cultivar
justamente soja”.
Asimismo, sostuvieron que esta es una “maniobra
propagandística del agronegocio” que es “inadmisible y que, más allá
de demostrar una vez más una actitud cínica cercana al sadismo, carece
de todo sustento científico y sanitario”. Frente a ello reclamaron que se
retire cualquier aprobación “del tramposo muffin”, y se impida que se
avance en los proyectos de suministrarlos masivamente a las poblaciones
vulnerables del Noroeste argentino y del gran Buenos Aires.
En el escrito que prevén presentar, los críticos de este
suplemento añadieron que existen amplias y contundentes experiencias de
tratamientos de recuperación nutricional a nivel mundial y que no se realizan
con insumos no saludables como la soja. “La OMS, la UNESCO y sobretodo Médicos
Sin Fronteras tienen amplia experiencia en recuperación de desnutridos y la
realizan utilizando alimentos en base a maní, no se necesita que el
agronegocio argentino invente ahora un superalimento en base a soja”,
manifestaron.
Agregaron la experiencia de 2002 cuando el ex
presidente Eduardo Duhalde “intentó paliar el hambre de
nuestro pueblo con ‘soja solidaria’ y en esos años la Sociedad
Argentina de Pediatría (SAP) consideró que la soja se debía prohibir a
niños de 2 a 5 años porque generaba alteraciones hormonales. Además, la
soja transgénica que utilizan para este producto tiene una carga de residuos de
agrotóxicos que no fue testeada y que convertirá el consumo del
suplemento nutricional en un micro envenenamiento continuo”.
Desde la SAP hace menos de un mes se emitió un informe sobre
los efectos de los agrotóxicos sobre la salud infantil, en el que, entre otras
consecuencias, se señaló que la exposición a bajísimas dosis de estos
productos daña el desarrollo cerebral infantil. En base a ese documento,
concluyeron que la iniciativa presentada “genera más riesgos que beneficios”.
Soberanía alimentaria como solución
Los especialistas señalaron que el hambre, la
desnutrición y la malnutrición de muchos argentinos reflejan la existencia de
“problemas estructurales que generan la inequidad y la injusticia social”.
Añadieron que desde “el punto de vista nutricional el hambre no se soluciona
dando este tipo de productos ultraprocesados; lo que se necesita es
variedad de alimentos, es necesario que las políticas públicas tomen el
concepto de soberanía alimentaria y no se presten a estratagemas del
agronegocio que solo agravaran situaciones ya de por sí dramáticas”.
El actual sistema alimentario argentino bajo el designio del
modelo agroindustrial “está basado en el uso de paquetes tecnológicos con
intensa utilización de agrotóxicos, estos afectan los sistemas biológicos
humanos, en particular a los niños que se encuentran naturalmente en fases de
crecimiento y desarrollos”. Ante ello, sostuvieron que debe ser
obligación estatal garantizar el acceso al más alto nivel de salud posible,
tal como lo consagra la Constitución Nacional al incorporar
los Tratados Internacionales de Derechos Humanos. En tal sentido, “el Bloque
Nutricional propuesto y que se rechaza, va a contramano de ese acceso que debe
asegurarse por el Estado”, sentenciaron.
Con estos argumentos solicitarán a los funcionarios de las
carteras sanitarias de ambas provincias que, “considerando la necesidad de
preservar la salud colectiva de niños, niñas y adolescentes y de la población
en general que habitan en dichas jurisdicciones, se retiren los
permisos otorgados a Bloque Nutricional y se eliminen los proyectos de
provisión masiva a poblaciones de pobres y se abstengan de suministrarlos a
persona alguna”, entendiendo que “es responsabilidad de sus ministerios por
más que estos proyectos se desarrollen en otras áreas gubernamentales”.
Fuente: Página|12